Liam Rosenior estaba en la línea de banda en Goodison Park, con las manos en los bolsillos, mirando a la distancia mientras el Everton celebraba su tercer gol. Otro partido fuera de casa, otro golpe para el Chelsea. "Decepcionante" fue la palabra que usó, y francamente, pareció quedarse corto. ¿Una derrota por 3-0 ante un equipo del Everton que solo había logrado dos victorias en sus diez partidos de liga anteriores antes del domingo? Eso no es solo decepcionante; roza lo vergonzoso para un club que gastó más de 400 millones de libras en el mercado de fichajes de verano.
Los problemas son evidentes y no son nuevos. El Chelsea ha perdido puntos en cinco de sus últimos seis partidos de la Premier League, una racha que comenzó con la goleada por 4-1 ante el Newcastle el 25 de noviembre. Han encajado 25 goles en 16 partidos de liga esta temporada, lo que es más que equipos como Wolves y Fulham. Mira, puedes hablar de "transición" todo lo que quieras, pero este es un equipo que cuenta con Raheem Sterling, Enzo Fernández y un Moises Caicedo de 100 millones de libras. No deberían estar encajando goles como un colador contra un equipo de mitad de tabla. Los errores individuales, la falta de cohesión, todo es tan... consistente.
**El camino por delante parece accidentado**
Aquí está la cuestión: Rosenior podría ser un buen entrenador en ciernes, pero ha heredado un desastre y no lo está haciendo precisamente brillar. Han sumado solo 19 puntos esta temporada. Para ponerlo en perspectiva, en este mismo punto la temporada pasada, bajo Graham Potter y luego Bruno Saltor, el Chelsea tenía 24 puntos. Terminaron en el puesto 12. Este ritmo actual los proyecta para un final aún peor. Y no son solo los resultados; es la forma de las derrotas. Contra el Everton, tuvieron el 72% de posesión, dispararon 16 veces, pero solo lograron cinco a puerta. Abdoulaye Doucouré, Jack Harrison y Beto encontraron la red para el Everton, a menudo con una facilidad sorprendente dada la configuración defensiva del Chelsea.
Les digo, la noción romántica de traer jóvenes talentos y dejarlos florecer es noble, pero parece que el Chelsea lo está haciendo sin ninguna estructura o liderazgo real en el campo. Fernández, a pesar de todo su talento, a veces parece abrumado. Caicedo, que llegó por esa cifra exorbitante del Brighton el 14 de agosto, aún no ha dominado realmente un partido con la camiseta azul. El mediocampo parece desarticulado, el ataque carece de un toque clínico y la defensa es una fuente constante de ansiedad. Es difícil de ver.
**¿Adónde va Rosenior desde aquí?**
Hablando en serio: Rosenior está bajo una inmensa presión, y solo va a aumentar. A continuación, recibirán al Sheffield United el sábado 16 de diciembre, lo que *debería* ser tres puntos relativamente sencillos contra el último equipo de la liga. Pero luego viajarán a Wolves en Nochebuena, y después de eso, es en casa contra Newcastle y luego Luton fuera. Esos partidos contra Wolves y Newcastle podrían fácilmente hacerles perder más puntos si juegan como lo hicieron en Goodison.
¿Mi opinión? El Chelsea no terminará en la mitad superior de la Premier League esta temporada. Son demasiado inconsistentes, demasiado propensos a errores individuales y carecen de la fortaleza mental para encadenar una racha de victorias. A Rosenior se le dará tiempo, quizás hasta el final de la temporada, pero la paciencia del grupo propietario no es infinita. Si las cosas no mejoran drásticamente para febrero, estaremos hablando de otro cambio de entrenador en Stamford Bridge.