Miren, he visto suficiente fútbol para reconocer un mal arbitraje cuando lo veo, y lo que pasó en el Vitality Stadium el sábado fue un robo descarado. El Manchester United debería haberse llevado un segundo penalti contra el Bournemouth, una decisión que podría haber cambiado drásticamente el resultado de 2-2. Steve Nicol lo clavó en ESPN FC; la mano del defensor de los Cherries, Adam Smith, fue tan clara como el día, y el VAR, una vez más, logró estropear una decisión sencilla.
Aquí está la cuestión: Bruno Fernandes acababa de convertir un penalti en la primera mitad después de que Willy Kambwala cometiera una falta sobre Justin Kluivert. Esa fue la decisión correcta. Pero luego, en el minuto 78, con el United buscando la victoria, Diogo Dalot lanzó un centro al área. Smith, extendiendo claramente su brazo, bloqueó el balón. El árbitro dejó seguir el juego, y el VAR, de alguna manera, estuvo de acuerdo. Shaka Hislop podría querer argumentar sobre la "posición natural", pero el brazo de Smith estaba extendido, deteniendo un ataque potencial. No es necesario ser un ex profesional para ver eso. Fue una infracción clara, simple y llanamente.
**La aplicación inconsistente de la mano**
Esto no se trata solo de un partido. Se trata de la desconcertante inconsistencia de las reglas de mano en la Premier League. El mes pasado, al Chelsea se le concedió un penalti contra el Leicester por una mano mucho menos flagrante, y hemos visto decisiones similares ir en ambas direcciones durante toda la temporada. ¿Recuerdan el partido contra los Wolves en agosto, cuando Andre Onana claramente le hizo una falta a Sasa Kalajdzic y de alguna manera escapó de un penalti? Parece que cada semana surge una interpretación diferente, dejando a los aficionados y jugadores rascándose la cabeza. El United, séptimo en la tabla con 50 puntos, necesitaba toda la ayuda posible para volver a la contienda europea. Perder dos puntos contra un Bournemouth que ahora está 13º con 42 puntos duele, especialmente cuando el arbitraje juega un papel protagonista.
El equipo de Erik ten Hag ha sido un desastre defensivo, encajando 51 goles en 32 partidos de liga esta temporada. Eso es más que el Burnley, que está luchando por no descender. Pero incluso con sus dificultades, crearon suficientes ocasiones para ganar ese partido. Alejandro Garnacho estuvo animado, Fernandes marcó ambos goles y mostraron destellos. Que se les haya quitado una oportunidad legítima de conseguir una victoria tardía por una no-decisión es simplemente exasperante. No se trata de poner excusas por la temporada mediocre del United, pero lo justo es justo. No se puede ignorar una mano flagrante porque es inconveniente para el flujo del juego, o porque se cree que el primer penalti fue suficiente.
¿Mi opinión? Hasta que la Premier League se tome en serio la aclaración y aplicación consistente de la regla de la mano, seguiremos viendo estas decisiones desconcertantes. Disminuye la integridad del juego. El United debería haber tenido ese segundo penalti, y el hecho de que no lo tuvieran es una mancha para el equipo arbitral.
Predigo que para el final de la próxima temporada, la IFAB se verá obligada a simplificar la regla de la mano, eliminando todo el sinsentido subjetivo sobre la "posición natural" y la "intención" y convirtiéndola en una decisión clara y concisa, para alivio de todos los aficionados que están cansados de este debate semanal.