Miren, la tarde del sábado en Bournemouth resultó demasiado familiar para los aficionados del Manchester United. Un equipo plagado de lesiones, una actuación inestable y, luego, el momento que desató miles de tuits enfadados: una decisión del VAR que dejó a todos rascándose la cabeza. El Bournemouth consiguió su penalti tardío para arrancar un empate 2-2, y apenas unos minutos antes, el United había tenido una jugada que fue desestimada. ¿Qué pasó?
La secuencia comenzó en el minuto 79. Alejandro Garnacho, quien tuvo un día bastante olvidable después de su brillante gol contra el Chelsea, lanzó un centro que claramente golpeó el brazo de Adam Smith del Bournemouth dentro del área. Los jugadores del United apelaron inmediatamente. El árbitro Tony Harrington dejó seguir el juego. Luego, el VAR, dirigido por Peter Bankes, echó un vistazo. Después de una breve revisión, la decisión se mantuvo: no hubo penalti. Se consideró que el brazo de Smith estaba en una posición "natural".
Avancemos al minuto 86. Ryan Christie, el centrocampista del Bournemouth, lanzó un disparo que golpeó el brazo extendido del capitán del United, Bruno Fernandes. Esta vez, Harrington señaló el punto de penalti sin dudarlo. El VAR lo confirmó. Dominic Solanke se adelantó y lo metió, asegurando un punto crucial para los Cherries y profundizando la miseria del United.
Aquí está el problema: ambos incidentes involucraron un balón golpeando un brazo. Ambos brazos estaban, discutiblemente, fuera de la silueta natural del cuerpo. El brazo de Smith parecía moverse hacia el balón, mientras que el de Fernandes estaba levantado mientras le daba la espalda. La explicación oficial para el no penalti de Smith fue que el brazo estaba "cerca del cuerpo" y "no hacía el cuerpo antinaturalmente más grande". Para Fernandes, se juzgó que "hacía el cuerpo antinaturalmente más grande".
Hablando en serio: estas interpretaciones a veces parecen sacadas de la chistera. ¿Cómo pueden dos acciones similares producir resultados tan drásticamente diferentes? No se trata solo de que el United se sienta perjudicado; se trata de la consistencia, o la falta de ella, que sigue afectando al VAR. Lo vimos con el gol anulado del Arsenal contra el Aston Villa a principios de esta temporada, o las caóticas escenas en la victoria del Tottenham sobre el Liverpool, donde un gol claramente en fuera de juego fue anulado. Cada semana, parece que estamos aprendiendo un nuevo saludo secreto para lo que constituye una mano, y se está volviendo tedioso.
El problema más grande del United, por supuesto, no es solo la mala suerte con los árbitros. Este empate 2-2 en el Vitality Stadium marcó su cuarto partido consecutivo de la Premier League sin una victoria, una racha que comenzó con un empate 1-1 contra el Brentford el 30 de marzo. Ahora han concedido 51 goles en la liga, más que en cualquier temporada anterior de la Premier League. Ese récord defensivo es abismal para un club con aspiraciones de los cuatro primeros. Pero estas decisiones del VAR, particularmente en partidos apretados, solo amplifican la frustración.
La cuestión es que la actual ley de mano es un desastre. Es demasiado subjetiva, demasiado abierta a la interpretación, y deja a los aficionados y jugadores completamente confundidos. Hasta que la FIFA la simplifique –quizás a "solo mano deliberada", o "si golpea el brazo, es penalti a menos que el brazo esté literalmente pegado al costado"– seguiremos teniendo estas discusiones cada fin de semana. Las directrices actuales dan demasiado margen de maniobra a los árbitros del VAR para tomar decisiones que simplemente no encajan con el espíritu del juego.
¿Mi opinión? La Premier League necesita incorporar a exjugadores profesionales, no solo a exárbitros, para que formen parte del proceso de toma de decisiones del VAR. Su comprensión del movimiento natural y la intención de un jugador podría añadir una capa crucial de sentido común que actualmente falta. De lo contrario, seguiremos viendo al United, y a otros clubes, sufrir estas desconcertantes inconsistencias.
El United terminará fuera de los seis primeros esta temporada, y las desconcertantes decisiones del VAR como estas serán una nota a pie de página recurrente en su decepcionante campaña.